“El corazón de una mujer es un océano de secretos” dijo una viejita en una película muy conocida.
Cuando escuché por primera vez esa frase me causó mucha ternura y empatía, primero por la actriz que interpretaba el personaje y su performance, pero también me provocó una risa callada y personal por la veracidad de dicha afirmación, un sonrisa-rictus de aceptación e ironía ante tal frase.
Yo pienso que realmente las mujeres tienen como dos cerebros: uno que se ocupa de todo lo mundano y otra que se ocupa de todo lo del corazón. Algunas pueden tener uno más activo que el otro, pero en sí tienen esa capacidad….como un chip “dual-core”.
Vamos a ser sinceros y hablar de que cuando uno se refiere al “corazón”, no se está refiriendo al músculo ese que bombea sangre a lo bobo durante años, sino al cerebro. O si nos ponemos un poco más esotéricos, al alma. Que parece residir en el cerebro. En fin.
He tenido la fortuna de leer varios blogs de mujeres cercanas a mí, blogs que utilizan para volcar en palabras e imágenes, y como les sale, el contenido de esos cerebros, casi exclusivamente el “core” del “dual-core” que se dedica al corazón.
En sí, lo que se lee es contradicción permanente. A veces pasa un tiempo en que lo último groso que se dijo se mantiene por un espacio de tiempo relativamente prolongado, hasta que algo sucede y se pasa diametralmente al otro lado de lo que se dijo la última vez. Y después, vuelven. Y así.
Muchas veces este vaivén es visto como histeria, pero no creo que sea histeria. Sorry Freud. La histeria no existe. Es la natural condición de esta santísima trinidad del alma-corazón-cerebro que se pregunta todo.
In a nutshell y sin pasar por citaciones a bibliografías y autores que harían de este post una encíclica inleíble, casi todo (digamos el 99,99999%) en la vida es relativo. Lo absoluto casi ni existe. Por lo tanto, el pasaje de una corriente de pensamiento a la otra y viceversa es casi una certeza de vida. Ergo, el que no tiene ese vaivén de humor o creencias, directamente es porque anula su lado humano o porque directamente se propone firmemente a no escuchar su alma-corazón-cerebro.
Ergo bis, el vaivén emocional es una condición sinequanon del ser humano.
La mal llamada, a mi criterio, “inteligencia emocional”, no es más que la fría habilidad de domar y controlar (y a veces anular) esa cualidad que nos hace humanos, el vaivén provocado por el sumergirse en ese océano de secretos y misterios que es el alma-corazón-cerebro.
Y que los hombres también tenemos y escuchamos….cuando no estamos mirando tetas, culos y fútbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario