El toque sutil de una caricia o una agarrada de mano, de una mirada larga y profunda acompañada de una sonrisa sincera que alisa las arrugas de la frente.
Un llamado telefónico impetuoso, casi desubicado, que sólo contiene palabras lindas, motivantes, frescas, hasta a veces pelotudamente näive y que no cumplen ninguna función práctica específica, sólo el poder “vomitar” sensaciones y sentimientos.
Un abrazo poderoso desde atrás, un beso en el cuello, una pasada de las yemas de los dedos por los suaves y pequeños pelos de la espalda, una mordida suave en el lóbulo de la oreja, una palabra cargada de erotismo bien cerca del oído.
Explotar de ansiosa y cálida incandescencia al abrir un mensaje de texto o un email (antes eran cartas!!) precedidas de un “Hola cielo” “Hola bebota” “Cosita mía” y cerradas con un “Besos eternos” “Te extraño”, “Me hacés mucha falta” y demás giladas agregados al contexto del mensaje en sí.
Lo son todo del estar enamorado. Le dan ese touch único y especial a la cotidaneidad.
Si son las cosas que sólo hacemos y decimos a la persona que amamos y elegimos como pareja, cómo entonces no decirlas y hacerlas!! Cuántas más veces, mejor. Sólo existe esa oportunidad en la vida para desarrollar y vivenciar esas artes, con esa persona.
Bueno....me confieso Adicto Crónico Irrecuperable a estas cosas. Sumadas a una entrega real confirmada y probada con actos de la vida diaria, estas “cositas” llenan la vida de adrenalina y nos separan de los demás seres vivos de este planeta. Y también nos llenan de cosquillas la zapán.
(ni hablar del interés explícito y casi obsesivo que me generan la mejora, evolución y progreso de estas artes ;o)
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